¿Puede la tecnología frenar la desertificación?

 |   Erika Cruz

DesertDesde 1995, cada 17 de junio se celebra el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía. Cada año la fecha cobra mayor relevancia, y no es para menos, ya que en la actualidad más de una cuarta parte del planeta está en peligro de desertificación a causa del calentamiento global.

Inteligencia Artificial: ingenio humano para superar los retos

En los últimos años se han planteado posibles soluciones para contrarrestar el avance de la sequedad. El primer paso, ya superado, es tener un claro contexto sobre la situación real, algo posible a través de tecnologías como el cloud computing y el Internet de las Cosas (IoT). Los datos recolectados permiten tener una perspectiva completa sobre lo que sucede y, en el momento actual, sirven para nutrir algoritmos que, gracias al avance de la Inteligencia Artificial (IA), permiten a los científicos encontrar soluciones de un modo más rápido y ágil que nunca.

AI for EarthUn ejemplo de la apuesta de Microsoft en este sentido es la iniciativa AI for Earth, que prevé invertir 50 millones de dólares para impulsar proyectos en los que la Inteligencia Artificial permita acelerar la preservación del medioambiente.

Los programas que ya sacan partido a la Inteligencia Artificial en todo el mundo a través de AI for Earth para una mejor gestión de los recursos hídricos no paran de proliferar. Ejemplos de ello son:

Un índice para evaluar los efectos de la sequía

La empresa argentina S4 Agtech es pionera en el desarrollo del primer índice del mundo para cubrir los efectos de la sequía. La información se obtiene de una constelación de satélites de la NASA que se encarga de medir los signos vitales del planeta y se analiza con herramientas de machine learning de Microsoft Azure. Mediante el uso de algoritmos, esta tecnología reconoce el tipo de cultivo de cada imagen satélite y determina su crecimiento para convertirlo, posteriormente, en un instrumento de transferencia de riesgo para cubrir las cosechas ante cualquier eventualidad.

La compañía emplea la nube de Microsoft para crear información de valor que incentive a que los agricultores inviertan. Con esto se busca que los productores puedan transferir su riesgo y ser más productivos, facilitando que el mundo pueda proveerse de recursos procedentes de fuentes sostenibles.

Cooperación por un bien común

Lester Mackey, investigador de machine learning estadístico de Microsoft en Nueva Inglaterra, y Judah Cohen, climatólogo en Atmospheric and Environmental Research, son los precursores de los modelos preliminares de pronósticos subestacionales de temperatura y precipitaciones.

El apoyo de la iniciativa AI for Earth de Microsoft ha permitido al equipo de Mackey y Cohen mejorar y refinar su técnica con el objetivo de poder contribuir a la protección del medioambiente. Esta acción se inició con la convicción de que el machine learning podía ayudar a mejorar su método para generar pronósticos subestacionales al recopilar información de valor desde grandes cantidades de datos históricos sobre el clima.

La apuesta de Microsoft

Ai for Earth_apuestas de Microsoft

Consciente de la importancia de la preservación de los recursos naturales, Microsoft ha establecido una serie de políticas internas dirigidas a reducir el impacto que tiene la compañía sobre el medioambiente y, por extensión, sobre sus recursos hídricos.

Siguiendo esta apuesta, Microsoft decidió unirse al Climate Leadership Council (CLC), una institución fundada por líderes empresariales y medioambientales para poner precio al carbono y extender la concienciación sobre la necesaria toma de medidas.

Un campus, un objetivo: cero emisiones

En su sede central en Redmond, Washington, Microsoft ha comenzado a trabajar para construir diecisiete nuevos edificios en los que se eliminarán todos los combustibles fósiles y se apostará por electricidad con procedencia 100% libre de carbono.

A su vez, también se reducirá la cantidad de carbono asociada a los materiales de construcción en al menos un 15 por ciento, aumentando hasta el 30 por ciento a través de una nueva herramienta online. Con esta tecnología, Microsoft contará con el primer campus corporativo de gran tamaño en alcanzar los objetivos de cero emisiones de carbono y cero residuos.

Por una nube sostenible

Microsoft apuesta de forma decidida por la I+D para impulsar una mayor eficiencia y uso de energías renovables en sus centros de datos. Mediante una nube circular basada en datos donde se utilizará la tecnología de Internet de las Cosas (IoT), blockchain e IA, la compañía será capaz de monitorizar el rendimiento y racionalizar la reutilización, reventa y reciclaje de sus activos de centro de datos.

El compromiso con la sostenibilidad se amplía también al recurso agua, estableciendo un nuevo sistema de reabastecimiento hídrico que reducirá el consumo de los centros de datos en regiones más áridas antes de 2030.

Además, en el último mes la compañía ha apostado por Suecia como ubicación para su nueva base de Centro de Datos debido al gran compromiso que tiene este país con la reducción del impacto medioambiental.

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